sábado, 24 de febrero de 2018

Compañerismo.


En una sociedad impersonal, vacía, amnésica, desquiciada y sin valores un tipo extraño, muy extraño se maneja con códigos, con valores y demuestra con sus actos que es coherente. No un día ni dos, siempre. Para sus compañeros resulta una anomalía, por lo que dice, por como lo dice y por como trabaja, especialmente por esto último.
Rápidamente descubren que, si pegan el grito, el tipo reporta y se ofrece a dar una mano. Deja de comer y raudo se planta donde un compañero se hunde desbordado. Reporta a las 2105, hace horas que todos terminaron, él todavía tiene que llegar a su casa, pero entra un mensaje con retraso, no mira la hora del mismo y simplemente reporta dispuesto a dar una mano o las dos. Un compañero se queda sin coche y el tipo extraño lo pasa a buscar, arregla para que no se quede sin transporte y pueda llegar al trabajo. Un compañero se duerme en la camioneta y esta se queda sin batería, el tipo extraño va al rescate, pide unas pinzas prestadas de camino y lo saca del inmenso pozo negro en el que se había metido (La historia se repetirá y nadie se enteraría jamás). Vas a cubrir sus vacaciones y el mamarracho te entrega seis hojas a doble cara con la ruta desmenuzada, masticada y accesible, ningún otro compañero lo hizo ni hará. Si te clavan un sábado que tenías libre a ultimo momento, el tipo extraño que sabe que es por su culpa pues se ha negado a ir dado que no lo pagan, se presenta y mano a mano saca el trabajo contigo ignorando a jefes y encargados; él no deja a los compañeros tirados y no todos apostarían una mano a que con ellos se comportaría igual, el tipo extraño puede pasar por imbécil, si caes en esa trampa y te hace la cruz, no hay Dioses capaces de hacerle levantártela. No va de boquilla, no es postureo, es así; se maneja así.
A la misma velocidad descubren que es exigente, duro, insoportable, repetitivo y que le quieren cargando a su lado y a ser posible que tenga ruta cerca porque si las papas queman, tenerle a mano es garantía de ayuda y no es que destaque por su rapidez o capacidad, pero el tipo podría trabajar con mafiosos, sabe lo que es la Omerta y la práctica férreamente; lo que pactes con él, a quien ayuda o quien le ayuda, lo que sea, no se ventila, nace y muere con ese tipo extraño. Tiene empatía y si bien no parece que tenga una religión definida, practica la religión de cuidar a quienes trabajan a su lado; repite como un mantra que ha pasado por muchos trabajos y ha sido nuevo en demasiadas oportunidades como para olvidarlo y no haber aprendido que hoy es por ti y mañana será por mí pero nunca te lo recordara, favor mata favor, un favor no se cobra, se canjea por otro favor; no hace las cosas para recordarlas ni recordártelas, las hace porque le da la real gana y hasta en eso es un tipo extraño.                                                                                                                              
Intransigente, cabezón, nunca llorisquea y hace su trabajo por el que le respetan, puede que no sea consciente de lo que está haciendo, pero eso no quita un gramo de valor a los ojos de quienes si entienden en su justa medida lo que implica su jornada laboral. Es un tipo extraño hasta para eso, enojado, muy disgustado por las circunstancias laborales y la falta de compañerismo de algunos elementos llegara antes de hora y trabajara como un demonio, no importa el magro salario, la estupidez de los jefes, la apatía de los compañeros o la imposibilidad de la carga de trabajo que debe afrontar, simplemente cumple demostrando que tiene coraje y orgullo; todavía están buscando quien haga su ruta, hacen falta tres o dos trabajadores aunque la que fuera su jefa diga que no era tan bueno trabajando y el tipo extraño se recontra cague de la risa al enterarse.
Dice Stallone en Rocky que nadie golpea tan duro como la vida. Nadie. El tipo extraño lo sabe y no le importa, Ella puede fajarlo, pero no cambiara por mas golpes que le dé; cree en esos códigos, cree en esos valores e intenta ser fiel a  mismo. No pretende que todos le quieran, es una quimera, sabe que todos le respetan y ese es su desafío. El respeto se gana. Y la lealtad.  De eso sabe algo.                                                                                                                                                                                         
La Vida vuelve a darle duro, le mete dos manos de las que te derriban; entonces surge el compañerismo, inmenso, desproporcionado, increíble, fuera de cualquier escenario previsible como para hacerle menos pesado el mantener la vertical. El tipo extraño tiene el privilegio de tener en estos momentos trabajo porque un compañero madruga y alarga su jornada para hacer la cuota de trabajo que él no puede llevar a cabo. Si. Tal y como lo leen. Ese compañero de antaño es hoy su encargado, pero no olvida el pasado, como diría el tipo extraño: no se permite tamaña desgracia. Tanto es así que arregla con el dueño todo, lo ata bien atado y es gracias a esa acción que el tipo extraño tiene trabajo. El encargado no sobrecarga a nadie, se hace cargo en persona de cubrir al tipo extraño, cuestión de honor y una manera de pasar a ser un tipo extraño también; quizás contagiado, envenenado por ese compañero que le ha mostrado otra manera de entender el compañerismo y hacer frente a la vida.
En estos tiempos oscuros de individualismo acérrimo, el tipo extraño y su compañero se niegan a dejarse fagocitar por la vorágine en las que les toco vivir y ambos combaten a la oscuridad haciendo del compañerismo, de la amistad, del respeto, de la lealtad, de la memoria, de los códigos y valores el único culto al que vale la pena apostarlo todo como si aferrándose a estos, hacer frente a la vida resultase menos impreciso, menos volátil; quizás un poco más llevadero, soportable.   

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