Esta
semana estuve debatiendo con un amigo, tocamos el espinoso
asunto de los exámenes; espinoso hoy, actualmente, no lo
era en absoluto, hace tres décadas cuando empece a
entrenar. Hay
que considerar varias cosas. Una es que él tiene a su
Maestro vivo, por lo tanto es su Maestro quien le examina
y cuando lo hace, evidentemente sabe que esta preparado para
pasar de grado, claramente no estudia Judo y no ve ninguna
necesidad de pasar un examen ante una terna de otros
Maestros. En
segundo lugar, él solo ha visto el Judo que se hace en
Europa, principalmente en España y desconoce otras
realidades, cuestión fundamental, si no has visto algo, si
no lo has vivido de primera mano, puede ser que creas que
no existe, que no sea viable o posible y tenderas a creer
que solo es valido lo que conoces. Aunque en su caso, no
se cierra en absoluto y matiza que es el Judo que hay en
Europa o prácticamente en toda ella. En
tercer lugar y creo que es un aspecto fundamental, hay que
decir o digo que la endogamia, ese pertenecer a un Dojo y
no salir nunca a visitar otros, a conocer otros y ver cómo
se trabaja en ellos, nos hace perder perspectiva, si solo
conocemos el nuestro, creeremos que solo hay una manera de
hacer las cosas, de enseñar o aprender y nos perderemos la
variopinta variedad de formas y nos dejaremos de sorprender
al ver que las importantes, las básicas, mantienen su
preponderancia, su vigencia y son destacadas en cualquier
Dojo que tenga un Sensei de Judo que sepa Judo, el matiz
no es baladí. No lo es en absoluto y parece mentira, pero
es tal cual y por eso no me cansare de decirlo, porque
no basta con creerse un Sensei, no basta con tener muchos
Danes colgados en la cintura, si no hay un respaldo de
conocimientos firmes que le den sentido, autenticidad y
veracidad a esa creencia que en definitiva, solo sera real,
si los Senseis, los de verdad, te consideran un igual o
que tenes posibilidades de llegar a serlo, con tiempo y
trabajo, cosa que prácticamente cualquiera puede conseguir,
con años y trabajo.En
esa charla-debate entendí que poner un limite de tiempo mínimo de permanencia en un grado, es una absurda manera
de igualar hacia abajo. Cada practicante tiene sus tiempos,
sus habilidades, sus defectos y todos y cada uno deben
llegar a dominar unos conocimientos y adquirir ciertas
habilidades que no son solo físicas o técnicas, están las
espirituales, las mentales y las morales. Unos lo
conseguirán antes que otros y poner una cantidad de tiempo
mínima, es una manera de encorsetar y asegurar la
mediocridad, cumpliendo el tiempo sentiré que tengo derecho
a pasar de grado, algo muy humano y occidental, puede que
no tenga los conocimientos pero cumplí el plazo y quiero
pasar.Cumplí
el plazo, ¿pero se todo lo que debo saber? Y ahí entra
quien me enseña, si es un Sensei, si lo fuera, él me
explicaría que no estoy preparado, me diría que aspectos
tengo que trabajar y que depende de mi y no de él o los
compañeros. En casos raros y extremos, el Sensei obligara
a su alumno a rendir examen, el polo opuesto de la inmensa
mayoría. Y lo hará expeditivamente, haciendole ver que
solo hay dos caminos: examinarse o mandarse mudar de ese
Dojo.Como
no suelen serlo, Senseis, apenas creen serlo y solo quieren
tener muchos alumnos, por las cuotas y que en la clase
hayan cinturones negros, lo antes posible, la calidad se
pierde, se difumina y aquel refrán que decía: “Vive para
tus alumnos y no de tus alumnos” se da la vuelta. Cuando
iba a un examen, sabia que lo salvaría, sabia que seria
con buena nota y quería conseguir la máxima, para eso me
había preparado el Sensei, para dejar muy claro que su
criterio era acertado, yo estaba para pasar de grado y así
quedaba demostrado frente a una terna. Lo mas loco, lo más
hermoso de todo era que Sensei Marcelo Erlich me dedicaba
esas horas extras para que yo me sintiera efectivamente
preparado, para que quedara grabado, bien profundo lo que
debía saber, así jamas pasaría vergüenza. ¿Y yo? Yo me
presentaba al examen dispuesto a bordarlo, un homenaje al
Sensei, por tantos sinsabores, por tantas metidas de pata,
por tantos fallos, quería que la terna, el veedor y los
testigos presenciales, lo felicitaran; no iba a ver si
pasaba el examen, iba a conseguir la maximiza puntuación,
porque así me enseño otro Sensei que debían ser las
cosas: Luis Angel Firpo. Me enseño otra cosa: “Si perdés
el examen para Sho Dan o superior, abandonas la practica
del Judo.” Me lo dijo siendo un Kyu, mirando unos
exámenes que critico ácidamente, en petit comité,
explicándome que hacían mal y porque; los exámenes
abiertos eran para él, imprescindibles. Una perla muy suya:
“ Si haciendo el Kata no transpiran, esta mal.” Tuve
suerte de tenerles, con ellos, bajo su tutela, solo salís
mediocre si querés serlo, alguno hay, pero no sera porqué
no se hayan empleado a fondo contigo, sera porqué no te
empleaste a fondo, siguiendo sus enseñanzas. Ni
siquiera Jigoro Kano, él menos que nadie, se encorsetaba
con eso de los tiempos y llego a pasar varios Danes de
una vez, pero esa es otra historia que no contare, les dejo
los deberes, y quiero contarles que con cierto Judoka, lo
hizo en dos ocasiones y que en aquella época, la mayoría
eran asiduos practicantes de Ju jutsu al llegar al Judo y
abrazarlo, lo que les daba enorme ventaja en cuestión de
tiempos, solo debían ver la luz que enseñaba Jigoro Kano,
readaptarce para ser excelentes Judokas y que los exámenes
eran combates contra otros Judokas de mayor grado,
jejejejjejejje, sin categorías de peso, jajajajjajajjaj, sin
tiempo limite; lo que no se es si les arbitraban, puede
que ni siquiera hiciera falta. Hoy
en España, concretamente en Valencia, no hace falta ni
siquiera ir al examen, estas en otro lado pero es cómo si
estuvieras y pasas a Sho Dan y supongo que todos estarán
contentos, incluido el promocionado y todos los involucrados
en el fraude. Hace más de dos décadas era la FUJ la que
pasaba a todos, si, si, a todos de grado, salvo honrosas
excepciones; en todos los pucheros se ablanda el caracú. Aunque
mis diplomas sean papel mojado y no valgan ni para papel
higiénico, curiosamente los de otros Uruguayos si valen;
invalidando esos exámenes de los que hablo y defiendo,
quedan las enseñanzas de esos Senseis que me posibilitan
seguir aprendiendo, en humildad y con trabajo, de otro
Sensei; nadie, nada, puede negar mi Judo; todavía ningún
Sensei se ha mostrado defraudado y si al contrario, en
cuanto tuve la oportunidad de hablar o entrenar con ellos y
me lo dijeron de la única manera posible: “Felicita a tu
Sensei, excelente trabajo”.Claro
que me falta mucho camino por recorrer, para ser com0 ellos necesitaría mil vidas, para acercarme a cualquiera de
los dos en habilidad técnica debería entrenar diariamente
varias vidas encadenadas. Siendo eso cierto y real, el Judo
original, el verdadero, me ha salvado la vida en peleas,
accidentes de coche y moto, accidentes en el trabajo; me ha
proporcionado control sobre mis impulsos, me permite dominar
mi temperamento. Me permite afrontar desafíos que
me sobrepasan, aplastándome, haciéndome sentir derrotado, me
permite en definitiva vivir y ser mejor persona de lo que
los dados habían decidido que sería; que pongo de mi
parte, evidentemente, el gran catalizador es el Judo y sus
enseñanzas, esa filosofía tan inabarcable que lo contempla
todo, algo que probablemente sea lo más desconocido del
Judo, que propugna entre otras cosas que seas siempre
responsable de tus actos y busques el bien común.Por
eso es aberrante que la gente pase de grado, solo por
méritos deportivos, pura y exclusivamente. Deben saber
exactamente, lo imprescindible para cada grado. En el
apartado de los Senseis, que los promocionen por sus méritos
me parece adecuado, claro que la responsabilidad de
promocionar recae en los Senseis que los proponen y estos
deben elegir bien a los candidatos, asegurarse de que no
solo cumplen el tiempo establecido, jajajjajajaj, también que
pueden ser o son de facto, un verdadero ejemplo a seguir
y sus conocimientos les avalan. Yo
no quiero más grado, quiero saber más, entender más, ser
capaz de explicar mejor, no solo las técnicas, los Katas,
todo lo que este a mi alcance conocer y me sea trasmitido,
ya se encargara el Sensei de obligarme, literalmente, a
rendir un examen, llegado el caso y si cree que debo
ascender, por conocimientos acumulados, no por tiempo
transcurrido, negociaremos. El
color negro del cinturón refleja e implica infinidad de
cosas, responsabilidad y compromiso entre ellas, y el rojo ni les cuento; algunos lo
han olvidado o nunca se lo enseñaron; el examen es un
mero tramite, un final a muchos entrenamientos, a una
preparación exhaustiva y a una evidencia, para el Sensei,
su alumno esta preparado para jamás pasar vergüenza pasando
a un grado superior al que tiene. También se ha olvidado
esto. Olvidamos demasiadas cosas y no es bueno.
viernes, 2 de enero de 2015
jueves, 25 de diciembre de 2014
Ajustar cuentas.
Los
guachos juegan al fútbol
en un campito. No hay arcos, ni está delimitado, excepto,
por el muro coronado de vidrios, de una casa.
Gritan, se animan, piden a la reina y se recontra calientan
cuando alguno se la morfa mal y la pierde. De
potreros así, salieron y salen jugadores que terminan
jugando en la Celeste
y hacían
exactamente las mismas cosas o casi.
Llevan horas y no pararan, hasta que la oscuridad
les eche. La reina, va
y viene, su cuero está bastante desgastado y algún hilo
ya esta reventado y
deshilachado anticipa el final del hermoso juguete, al que
nadie considera tal y que les convoca, en una reunión
pagana, a cada rato.
Dejo de ser redonda hace tiempo, esa forma ovalada
desencadena extraños efectos que solo algunos han
domesticado, los demás porfían y no consiguen meterla donde
quieren.
El pase largo era una idea excelente, si salía, no
solo fue fallido, no,
encima, la reina cayo del otro lado del muro y todos los
guachos, miraron al retrasado que la había
tirado, no importaba
que la idea era una genialidad que habría dejado al
Pájaro solo, mano a mano con el Pato y eso era gol, si
no salio, no vale, como en el Estadio los domingos, igual.
Le tocaba ir a rescatarla.
El dueño de la casa, era un rematado hijo de puta,
siempre les puteaba, era grosero y le molestaba que jugaran
al fútbol
junto a su casa. Pedirle la pelota era inevitablemente, un
trago amargo.
Armándose de valor el Chueco, el
retrasado que se creyó El Profe,
arranco para el portón, aunque no llego a tocar timbre,
el vecino le tiro el cadáver acuchillado de la pelota que
cayó a sus pies, convertida en un pedazo de basura,
exterminada su magia, que hacía a los guachos perseguirla,
divirtiéndose, gritando y quemando horas y horas, sin hacer
travesuras o sin delinquir, directamente sin
delinquir.
Se disolvieron insultando al vecino desgraciado, escupiendo terribles venganzas y preguntándose de donde carajo, sacaban otra pelota. Decretaron que el Chueco tendría que conseguir una, el la tiro al otro lado del muro, el debía conseguir otra. Era una sentencia inapelable y todos lo sabían, el Chueco fue a su casa, agarro la bici y se fue a merodear por las canchas de un colegio donde cada uno de sus alumnos, tenía una excelente pelota. Si, fue a robar la magia a otro barrio, uno donde sobraba. A las horas volvía a casa, con una flamante pelota metida, abajo en la camiseta, pero la guardo, antes de dársela a los demás, quería ajustar cuentas. El Chueco esquilmaba cada árbol frutal y todas las parras del barrio, solo se salvaba, la casa con muros coronados de vidrios. Estos podían ser eliminados pero el perro que patrullaba entre los muros era una fiera y el dueño de la casa, capaz de tener una escopeta, cargada con sal gruesa como mínimo; eso le había disuadido siempre, ahora no; la venganza es un derecho para el ofendido o ultrajado, máxime cuando nadie le velara sus derechos. Trece años son pocos o muchos, depende. Era un niño que no lo era en absoluto; para algunas cosas había nacido preparado, si se trataba de ser violento y elucubrar una venganza que debía ser ejemplar, era el único capacitado para pensarla y ejecutarla. No dijo nada de las ideas que manejaba, a nadie. Era su escaramuza y si le agarraban o salía mal, solo él, pagaría el precio, si ganaba, seria victoria de todos. Los códigos están para algo. Con astucia de animal salvaje, espero que el dueño de la casa saliera con su coche, eso descartaba la escopeta. Un pedazo de carne envenenado, desactivo los colmillos, esa era la parte que menos le gustaba, pero el mensaje tenía que ser claro y firme. Con un pedazo de ladrillo rompió los vidrios del muro, un metro más o menos de largo, una manta doblada, puesta encima del muro, donde ya no quedaban vidrios; le dio acceso al patio. Lo primero fue degollar al perro y evitarle más sufrimientos, lloro con amargura al hacerlo, una amargura profunda, sabía que jugaba con poderes que le quedaban grandes y no se engañaba respecto a si mismo, ni un cachito. Un serrucho Japonés, curvo, de sierra especialmente diseñada para cortar ramas, entro en acción. Las parras fueron las primeras en ser cortadas a pocos centímetros del suelo. Los árboles frutales que tenían un tronco accesible, cayeron cortados: varios limoneros, naranjos y tangerinos, un ciruelo y un manzano. Los de tronco grueso, vieron cortadas sus ramas: dos higueras, el laurel y uno que no sabía que era, pero asesino igual, con saña, frialdad y una determinación que hasta le dio miedo, al reconocerla. Salió por donde había entrado, saco la manta y se esfumo, seguía llorando. De pasada, devolvió el serrucho que había robado, cuando salió del cobertizo, su dueño le estaba mirando, ese niño le usaba las herramientas sin pedírselas, nunca se las quedaba ni las rompía, solo se las llevaba y después las traía, dio un paso al costado y le dejo irse. Verle jugando con su perro, como lo acariciaba y como le hablaba, siempre le maravillaba, ese perro quería mas al niño que a él, una punzada de celos lo atravesó y sin llamar al perro entro en la casa, no era maduro, claro que no, pero no era como para serlo, Boby durmió con el niño, bajo su cama, con otros perros, velándole las pesadillas que le inquietaban, sabiendo que en su casa no era bienvenido esa noche.
Antes de abrir el portón supo que algo no iba bien, no veía a Hueso, haciéndole fiesta, la casa parecía lúgubre. Cuando lo encontró, se sintió furioso, en la casa no faltaba nada, no entendía que había pasado y recién a la mañana, tomándose un café, cuando miro por la ventana y vio a su amado jardín, empezó a hacerse una idea. Pero fue cuando encontró la pelota que había destrozado, puesta en el tronco del laurel asesinado con extrema vileza, ojo por ojo y diente por diente, que entendió claramente. Los guachos corrían tras una reina nueva, flamante, redonda y obediente. Gritaban con entusiasmo, se insultaban con determinación y reían con toda la boca. El Chueco había cumplido al reponer la pelota perdida. El partido se paro cuando el vecino apareció, todos callados, preparados para rajar si las papas quemaban.
Se disolvieron insultando al vecino desgraciado, escupiendo terribles venganzas y preguntándose de donde carajo, sacaban otra pelota. Decretaron que el Chueco tendría que conseguir una, el la tiro al otro lado del muro, el debía conseguir otra. Era una sentencia inapelable y todos lo sabían, el Chueco fue a su casa, agarro la bici y se fue a merodear por las canchas de un colegio donde cada uno de sus alumnos, tenía una excelente pelota. Si, fue a robar la magia a otro barrio, uno donde sobraba. A las horas volvía a casa, con una flamante pelota metida, abajo en la camiseta, pero la guardo, antes de dársela a los demás, quería ajustar cuentas. El Chueco esquilmaba cada árbol frutal y todas las parras del barrio, solo se salvaba, la casa con muros coronados de vidrios. Estos podían ser eliminados pero el perro que patrullaba entre los muros era una fiera y el dueño de la casa, capaz de tener una escopeta, cargada con sal gruesa como mínimo; eso le había disuadido siempre, ahora no; la venganza es un derecho para el ofendido o ultrajado, máxime cuando nadie le velara sus derechos. Trece años son pocos o muchos, depende. Era un niño que no lo era en absoluto; para algunas cosas había nacido preparado, si se trataba de ser violento y elucubrar una venganza que debía ser ejemplar, era el único capacitado para pensarla y ejecutarla. No dijo nada de las ideas que manejaba, a nadie. Era su escaramuza y si le agarraban o salía mal, solo él, pagaría el precio, si ganaba, seria victoria de todos. Los códigos están para algo. Con astucia de animal salvaje, espero que el dueño de la casa saliera con su coche, eso descartaba la escopeta. Un pedazo de carne envenenado, desactivo los colmillos, esa era la parte que menos le gustaba, pero el mensaje tenía que ser claro y firme. Con un pedazo de ladrillo rompió los vidrios del muro, un metro más o menos de largo, una manta doblada, puesta encima del muro, donde ya no quedaban vidrios; le dio acceso al patio. Lo primero fue degollar al perro y evitarle más sufrimientos, lloro con amargura al hacerlo, una amargura profunda, sabía que jugaba con poderes que le quedaban grandes y no se engañaba respecto a si mismo, ni un cachito. Un serrucho Japonés, curvo, de sierra especialmente diseñada para cortar ramas, entro en acción. Las parras fueron las primeras en ser cortadas a pocos centímetros del suelo. Los árboles frutales que tenían un tronco accesible, cayeron cortados: varios limoneros, naranjos y tangerinos, un ciruelo y un manzano. Los de tronco grueso, vieron cortadas sus ramas: dos higueras, el laurel y uno que no sabía que era, pero asesino igual, con saña, frialdad y una determinación que hasta le dio miedo, al reconocerla. Salió por donde había entrado, saco la manta y se esfumo, seguía llorando. De pasada, devolvió el serrucho que había robado, cuando salió del cobertizo, su dueño le estaba mirando, ese niño le usaba las herramientas sin pedírselas, nunca se las quedaba ni las rompía, solo se las llevaba y después las traía, dio un paso al costado y le dejo irse. Verle jugando con su perro, como lo acariciaba y como le hablaba, siempre le maravillaba, ese perro quería mas al niño que a él, una punzada de celos lo atravesó y sin llamar al perro entro en la casa, no era maduro, claro que no, pero no era como para serlo, Boby durmió con el niño, bajo su cama, con otros perros, velándole las pesadillas que le inquietaban, sabiendo que en su casa no era bienvenido esa noche.
Antes de abrir el portón supo que algo no iba bien, no veía a Hueso, haciéndole fiesta, la casa parecía lúgubre. Cuando lo encontró, se sintió furioso, en la casa no faltaba nada, no entendía que había pasado y recién a la mañana, tomándose un café, cuando miro por la ventana y vio a su amado jardín, empezó a hacerse una idea. Pero fue cuando encontró la pelota que había destrozado, puesta en el tronco del laurel asesinado con extrema vileza, ojo por ojo y diente por diente, que entendió claramente. Los guachos corrían tras una reina nueva, flamante, redonda y obediente. Gritaban con entusiasmo, se insultaban con determinación y reían con toda la boca. El Chueco había cumplido al reponer la pelota perdida. El partido se paro cuando el vecino apareció, todos callados, preparados para rajar si las papas quemaban.
-Les
traigo una pelota nueva, porque les rompí, la que tenían.
Devolveré cada pelota que caiga en mi jardín, solo pido
que nunca más, nadie, me mate a ningún perro, ni me
destroce el jardín.-
El silencio que sigue a las palabras es intenso, todos los guachos miran al Chueco, si alguien hizo algo, fue él, si nadie sabe nada, fue él, si un adulto achica y recula, fue él; así lo deschavan y el vecino le estudia, no le gusta nada lo que ve, nada, nada, nada. No baja la mirada que parece afiebrada, detecta la agresividad, la furia apenas contenida y no puede tener ni quince años. Se va, bajo la mirada del guachaje que nada mas le pierde de vista, reanuda el juego. Todos y cada uno palmean al Chueco, ni le preguntan que hizo, nunca lo dirá, pero si domo a ese hijo de puta, entonces, todos ganan y se trata de eso, ganar alguna de vez en cuando, claro que si el Chueco esta de tu lado, hermano, la batalla podrá perderse pero el enemigo saldrá escaldado. Suena el timbre y el hombre sale, parado en el portón esta el niño que con seguridad le mato a Huesos y destrozo el jardín. Acunado en sus brazos un cachorrito, duerme.
-Tiene un mes, es hijo de mi perra. Cuídelo por mí.- Se lo da, gira y se aleja.
El Chueco no puede resucitar al perro que asesino, ni arrancarse del pecho, el dolor que eso supone, algo le dice que regalando un cachorro de su perra adorada, aliviara el dolor de su enemigo, puede que sea ofrenda de Paz y puedan tenerla en adelante. Y puede, puede, sabe que no, que le perdonen el pecado de haber asesinado al perro. El miedo a sus abismos le acompaña a casa, su madre le acaricia, su niño crece rápido, está hecho un hombrecito; muchos dirían que es algo más que eso, parece un niño desvalido, jajajajajjajajja, guambia, quien se lo crea, el guascazo, llegara por sorpresa y será devastador.
El silencio que sigue a las palabras es intenso, todos los guachos miran al Chueco, si alguien hizo algo, fue él, si nadie sabe nada, fue él, si un adulto achica y recula, fue él; así lo deschavan y el vecino le estudia, no le gusta nada lo que ve, nada, nada, nada. No baja la mirada que parece afiebrada, detecta la agresividad, la furia apenas contenida y no puede tener ni quince años. Se va, bajo la mirada del guachaje que nada mas le pierde de vista, reanuda el juego. Todos y cada uno palmean al Chueco, ni le preguntan que hizo, nunca lo dirá, pero si domo a ese hijo de puta, entonces, todos ganan y se trata de eso, ganar alguna de vez en cuando, claro que si el Chueco esta de tu lado, hermano, la batalla podrá perderse pero el enemigo saldrá escaldado. Suena el timbre y el hombre sale, parado en el portón esta el niño que con seguridad le mato a Huesos y destrozo el jardín. Acunado en sus brazos un cachorrito, duerme.
-Tiene un mes, es hijo de mi perra. Cuídelo por mí.- Se lo da, gira y se aleja.
El Chueco no puede resucitar al perro que asesino, ni arrancarse del pecho, el dolor que eso supone, algo le dice que regalando un cachorro de su perra adorada, aliviara el dolor de su enemigo, puede que sea ofrenda de Paz y puedan tenerla en adelante. Y puede, puede, sabe que no, que le perdonen el pecado de haber asesinado al perro. El miedo a sus abismos le acompaña a casa, su madre le acaricia, su niño crece rápido, está hecho un hombrecito; muchos dirían que es algo más que eso, parece un niño desvalido, jajajajajjajajja, guambia, quien se lo crea, el guascazo, llegara por sorpresa y será devastador.
domingo, 14 de diciembre de 2014
Disfrutar jugando.
Cuando
se puede, jugamos mezclando estilos o sistemas de combate
diferentes. Eso solo puede hacerse con otros Budokas y por eso hay
pocas oportunidades de hacerlo, pues ademas no debe haber testigos,
los jovencitos no tienen ni que imaginar que lo hacemos y así es
difícil, conseguir minutos; pero los conseguimos, jejejejeje.
Yo solo se Judo
y entonces, es lo que uso y puedo hacerlo, porque mi amigo en este
caso, sabe caer perfectamente, por lo que tengo resuelto, el gran
tema de proyectarlo sin lastimarlo, encima estamos puliendo las
caídas, se anoto a mi clase, así es más fácil todavía
jugar. Soy más pesado y alto
que él, también más lento. Evidentemente, sus manos me llegan a la
cara, al pecho y los flancos, pero en cuanto lo agarro, es historia y
la caída está asegurada, también el remate en el suelo, que
invariablemente le adjudico. La primera vez que jugamos, ya comento
que la efectividad mía, era abrumadora en el cuerpo a cuerpo y que
notaba que yo, sabía perfectamente que hacer sin importar sus
movimientos defensivos y que notaba el trabajo de años, lo
consideraba superior al suyo. En el suelo paso lo mismo, le gusto
especialmente, la velocidad con la que le atacaba el cuello y lo
estrangulaba; se notaba perfectamente que era un trabajo fijado, tras
mucho trabajo y le parecía realista, eficaz y rápido, determinante
para resolver un combate. Siempre me ataca con sus puños y cada ves
resuelvo, como buenamente puedo, jamás entrene una guardia, adapto
la mía, cerrando un poco los brazos y nada más. Le fascina como
busco pegarme como una lapa, aceptando recibir sus golpes en el
proceso, consciente de que alejado, soy vulnerable, fácil de
superar. En su caso, no usa las piernas, solo los puños y si puede,
también intenta derribarme y definir en el suelo, pero sus
proyecciones, son meras maneras de llevar al suelo, no definirían un
combate por sí mismas. Como ahora, hace Judo, le enseño lo que no
sabe, para que sus técnicas, sean efectivas de verdad, tanto de pie,
como en el suelo; avanza rápido, pone ganas y tiene muchos años en
un tatami, posee la actitud. Preocupado por el tema de la defensa
personal y la falta de Judogui en esa situación, de donde poder
agarrar, pregunto cómo lo resolvería y le hice un muestrario
rápido, agarrando las muñecas, la cabeza, abrazando la cintura,
agarrando el pelo o las orejas y derribándolo con distintas
técnicas, nos reímos mucho y simplemente nos carcajeamos cuando lo
agarre de una oreja y con la otra mano, del pantalón, abajo de los
testículos, lo planche y le comente que 5 cm más arriba y se tiraba
solo. Esa le encanto, la vio sumamente eficaz, incluso, con rivales
más grandes pero le dije que conmigo no la probara, por las dudas.
Quiso saber cuándo entrenábamos esas técnicas y se lo dije: nunca.
Era con él, que las hacía, sin haberlas visto antes, pero eran
lógicas, meras adaptaciones de técnicas de Judo; era pura
diversión, si necesitaba defenderme, seguramente me saldría algo
que estuviera haciendo desde hacía años y si debía improvisar,
sería como en ese momento: agarrar de donde se pudiera y en base a
eso, usar una técnica o adaptación, muy fácil. En el suelo era
evidente que necesitaba trabajo, aprender a defender el cuello y a
estrangular, pero eso en la clase normal, se iría solucionando.
Cuando le plantee que me enseñara algo, para sumarlo a mis
conocimientos, se rio encantado y me soltó que siguiera con Judo, si
tenía claro que para definir una hipotética pelea, me darían algún
golpe hasta que agarrara y entonces, estaba definido el combate a mi
favor por lo que estaba viendo, mejor ahondar en lo que ya sabía.
Ahora intenta estrangularme, está decidido a conseguirlo y yo a
ponérselo, bien difícil, aunque aprende rápido, el bandido y hace
caso a las indicaciones. Lástima que tenemos poco tiempo para jugar,
siempre es interesante, hacer otros enfoques y nunca está de más,
reír y disfrutar, bien acompañado, constatando de paso que no estoy
encorsetado; puedo crear soluciones efectivas, ante situaciones
nuevas, sin haberlo visto jamas antes, recurriendo a las bases del
Judo, esas que me enseñaron, asegurándose de que las aprendía.
Créanme cuando leen que su cara fue de pasmo,
cuando le hice quedarse en camiseta y lo proyecte agarrándole de
brazos, muñecas, cabeza, orejas, pelo u hombros, desmontandole eso
de que necesitamos un Judogui al cual agarrar, para ser efectivos
conjurando una amenaza. Y la seriedad que demostró, cuando le pulí
ciertos movimientos que tenia mal aprendidos y simplemente le adapte
los agarres y desplazamientos, para hacerlos más efectivos sin
luchar contra años de malas enseñanzas, solo dandole un enfoque
diferente; fue tremenda, sentencio que solo un Sensei tiene esa
capacidad, le explique que hago trampas, copio a mis Senseis, yo
nunca llegare a serlo, ni siquiera lo intento, bastante tengo con
tratar de mejorar lo poquito que sé, pero eso no es óbice para que
no ayude a los compañeros a desplegar sus alas, mejorando su Judo
todo lo que puedan, algo que también le copie a mis Senseis quienes
daban el maximo y exigían asimismo el maximo de sus alumnos, el
maximo de cada uno, por supuesto.
lunes, 8 de diciembre de 2014
Tafta.
Tafta:
Tratado de libre comercio EE UU-UE.
Había
escuchado algo al respecto anteriormente, ahora escuche algo
más y me metí a leer en internet lo que encontré hasta
que me dolió la cabeza. Me dolió por la impotencia que
supone descubrir que están manejando esto en completo
silencio, con oscurantismo, alevosamente; máxime sabiendo los
resultados que tuvo para Canadá y Mejico, para sus
pobladores, un tratado similar, de consecuencias nefastas que
significo entre otras cosas perdida real de puestos de
trabajo en ambos países, la desaparición de empresas chicas
en números muy altos y que Mejico pasara de ser
exportador de petroleo a importarlo y que hoy, gracias a
ese tratado, el maíz que consume Mejico es importado de los
Estados Unidos, cuando antes, lo producía Mejico. Fabricas
especialmente de mujeres, en la frontera donde
se explota de manera bestial sin que nadie alce ninguna
voz y mucho menos, se le ponga coto. En
Canadá una Corporación, sin invertir un solo dólar,
demando al Gobierno porque les pretendía frenar la creación
de otro pozo de extracción de petroleo por sistema
hidráulico, debido a la contaminación que supone(Miles y
miles de litros de agua, entre otros) y gano, sin
invercion previa, por tanto sin perdidas, ante la posibilidad de
perdidas a futuro; se termino para las grandes Corporaciones,
correr riesgos, ganaran siempre, igual que ACC en Castor
hace unas semanas, ¿se acuerdan? Fueron 1350 millones de
euros lo que el Gobierno Español pago rápidamente y
calladito, para evitar males mayores que no se cuales
podrían ser porqué tampoco los han explicado.
En
la practica supone poner a las Corporaciones por encima de
los Gobiernos y por lo tanto de todos nosotros, cómo si
no ostentaran ya bastante poder y margen de maniobrabilidad,
para darles todavía más. Permitirles más. Hay
una lucha enconada, subterránea, silenciada, de gente que
ve el peligro; en España muy nimio, los preclaros siempre
escasean en esta tierra, es algo más fuerte en Alemania y
Francia e imagino que existirá más gente, en otros países,
tratando de darle difucion, hacerlo conocer para que por lo
menos, todos sepamos lo que se esta haciendo; a que juegan
los Gobiernos Nacionales y el Parlamento Europeo quienes,
con toda seguridad, no verían afectadas sus calidades de
vida ni la de los suyos y les importa poco, verdaderamente
muy poco, lo que nos pasara a nosotros, los ciudadanos que
les hemos votado y elegido. Si
se toman el tiempo de leer las cifras que manejan, la
incredulidad les invadirá y creo que justamente, por ser
tan paupérrimas, no están tramitando y negociando este
tratado a la luz del sol y ante nuestros ojos; es
insultante que pretendan que nos creamos esos números.
¿Sabían
algo respecto al Tafta? ¿Sabían que se estaba negociando?¿Alguien nos ha informado sobre su existencia embrionaria? ¿Si
es tan bueno y nos mejorara nuestras condiciones de vida,
porqué lo esconden? ¿Quien vivirá mucho peor, para que
algunos vivan mejor? ¿Que país, sera Mejico en la Unión
Europea, o que países? Dudo que los Estados Unidos salgan
mal parados, fíjense que Canadá y Mejico salieron
escaldados y lo están, pero no el tercer país.
Ojala,
dediques un rato a investigar de que se trata esto, por
si descubrís que vale la pena difundirlo entre tu gente y
hablarlo en cualquier espacio, haber si sale a la luz y
podemos discutirlo y elegir con conocimiento que queremos
para el futuro; el de todos.
miércoles, 3 de diciembre de 2014
Volveré.
A lo largo de los años,
se ha repetido varias veces que me dijeran que yo había
contado con la facilidad de tener un padre que era Sensei,
algo que me habría facilitado enormemente el camino. Si,
así ha sido, si es lo que quieren creer, ha sido muy
fácil ser el hijo de Firpo. Y si, obtuve mi grado en un
mercado, previo pago, por supuesto.
En todas las ocasiones, en
cada examen que di, tanto en Uruguay como en España, la
sombra de mi padre debe ser muy larga, también me facilito
todo acá.
Es cierto que soy muy
exigente, extremadamente exigente y afloje mucho, no había
retorno en quien ostentaba el grado superior. Era su clase,
eran sus alumnos y eso es todo, hay que adaptarse pero hay
limites, para todo o yo lo creo así.
Con seguridad, estoy
equivocado; si tenemos en cuenta, la manera en la que
llegue al grado que poseo, no lo ostento, yo soy Ni Dan,
tanto si España lo reconoce, cómo si dice que la FUJ no
existe, como soy Sho Dan en España.
Pueden decir lo que
quieran, son libres de hacerlo y yo de despreciarlos
olímpicamente, así ostenten muchos Danes; me enseñaron a
trabajar esforzadamente y hacerlo durante años, sin
preocuparme por lo que hacían o dejaban de hacer los
demás. O lo que dicen, no me dejan mal, diciendo que le
pego a los niños, si quien lo dice, me tuvo más de una
década dandole las clases a esos niños, bajo su atenta y
experta mirada que igual estaba empañada, eso explicaría lo
de la década que le costo, darse cuenta de que soy un
peligroso fraude.
Hoy, no puedo entrenar,
motivos de fuerza mayor; cuando pueda volveré y seguiré
esforzándome, exigiéndome más de lo que cualquiera
esperaría, obligando al Sensei a pararme, igual que cuando
era un potrillo. Yo busco mis limites y persigo el gran
objetivo: Ser mejor persona cada día y ser útil a la
sociedad.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)